BALBELO Y LAS SIETE VIDAS
Cuando Ramón llegó al cielo no mostró alegría. Vagaba sin sentido, con una profunda tristeza, a tal punto que Pedro llamó a Maglín, ángel custodio de Ramón, y le preguntó si conocía el motivo.
Maglin dijo desconocer la razón, pero prometió averiguarlo. Así fue, pasado unos días, se cruzó con Ramón y quiso saber que le pasaba
--Estoy decepcionado, no pensé esto.
--Ramón, Estás en el cielo, antesala del Paraíso. Si todos tus antecedentes se convalidan, irás al paraíso. ¿Acaso pretendías ir directamente al Paraíso?
--No. No tuve la ocasión de algunos años más de vida terrenal ¡Hasta los gatos tienen siete vidas!
El Ángel guardián sonrió, al conocer el motivo de la tristeza de su protegido. Le apoyó la mano en el hombro y con afecto explicó:
-- Querido Ramón, todos los seres vivos tienen la posibilidad de disfrutar siete vidas, tú también la tuviste. Te ocurrió lo que a la mayoría: no reconocen que han consumido sus siete vidas.
--Olvidé las seis de antes. Mi pena es la injusticia de Dios.
--Dime, Ramón ¿Con quién estabas cuando te trajimos?
--Con el Balbelo.
El ángel dilató sus ojos con asombro y preguntó: ¿Con quién?
--El Balbelo. Él me explicaba lo de las siete vidas y mi destino final en el cielo.
--Bien, déjame consultar con Pedro esto último que me has dicho.
--Esta bien...
El ángel se retiró, fue a ver a Pedro y le informó su conversación con Ramón. La respuesta fue llamar a Saclas, ponerlo al tanto y pedirle que investigara a ese recién llegado, para saber si se había cometido algún error.
Cuando volvió, con gesto preocupado le dijo a Pedro:-- Parece que hemos cometido un error, en el momento de traerlo él estaba con Bárbelo, quién le explicaba sobre la vida, la muerte y su posterior destino en el cielo.
--Saclas, supongo que tienes todo grabado, quiero escucharlo.
--Si, Pedro; ya te lo paso. Así diciendo puso en marcha el grabador:
La voz de Saclas, pregunta: ¿Con quién estabas en el momento final?
Ramón: -- Con el Balbelo, me explicaba lo de las siete vidas y mi destino final en el cielo.
Pedro se quedó pensando y pidió lo pasaran nuevamente. Lo oyó y llamó a Yaldabaot. Éste vino de inmediato y su jefe le pidió:--Quiero que investigues a éste recién llegado, Ramón. Debo saber si hubo un error, y si fue así; cómo ocurrió. ¡Duda, Yaldabaot, duda! Por favor
--Quédate tranquilo Pedro, traeré la verdad indubitable.
Tardó en volver, Llegó con cara sonriente con su grabador de mano y explicó:--Pedro, Ramón está bien dónde esta. Hubo un error, fonético. Quiero que lo oigas para que comprendas –Puso en marcha el grabador y se oyó:
Yaldabaot:-- Ramón, cuéntame con quién estabas cuando te trajeron, no me importa de qué hablaban, solo deseo saber quien era tu interlocutor.
Ramón:-- Ya lo dije, estaba con Balbelo.
Yaldabaot:--¿Eres vegetariano?
Ramón:--No. Solo como vegetales, acompañando.
Yaldabaot:--Entonces, eres carnívoro.
Ramón:-- Sí.
Yaldabaot:--¿Y, a quién le compras la carme?
Ramón:-- A Lito, mi calnicelo.
Pedro soltó la carcajada celestial que repercutió como un trueno, luego de ello, dijo sonriendo:--Estaba seguro que ahí estaba el error, cuando escuché que “estaba con el balbelo” sabía que no era nuestra Bárbelo. Ella es la gloria, el poder. La vida eterna. La madre.
JSM
SUGIERO buscar en google: “El evangelio de Judas”; de él salieron los personajes: Barbelo, Saclas y Yaldabaot y comprenderán mejor el humor de este cuento.