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CARTAS A CASANDRA XXVIII

Cartas desde el paraíso (7)

HOY, ANTE TUS IMAGENES

[i]“La masturbación es un acto de redescubrimiento; los pequeños obtienen placer activo en la auto-exploración y el contacto, sólo posteriormente sienten culpas o inhibiciones al respecto. Nos permite aprender acerca del propio erotismo, a valorar nuestros genitales y a disfrutar de nuestra propia excitación u orgasmos. La masturbación es un abandono al propio placer; es amarse, ser autocomplaciente, soltarse física, mental y emocionalmente. Ayuda a relajarse y a aliviar tensiones sexuales, fisiológicas y psicológicas”. Anónimo.[/i]

Son las siete de la mañana, todos duermen, me siento con mi café y mis cigarrillos frente a la pantalla y abro el correo, y ahí estas tú, hermosa y excitante en las seis imágenes que me has enviado ayer y hoy, las observo con deleite, en detalle, una a una, mis manos y mis labios y mi lengua las recorren, las palpan, las acarician, las tocan, las besan, mi lengua lamen ciertos rincones, ciertas protuberancias, mis ojos las devoran con el embeleso insaciable de mis deseos, mi pichulita se mueve involuntariamente bajo el pijama, la acaricio suavemente con mi mano por encima de la tela y comience a ponerse mas durita, se despierta ante ese amanecer de tu erótica desnudez, sigo espiándote en cada imagen, buscando esos pormenores que me calientan más, los vellos ralos y olorosos, la aureola del pezón, el surco húmedo de tu vulva, mi verga se pone rígida, dura, la saco de su escondrijo y la tomo con mi mano, la siento caliente, tiesa, ansiosa del goce que sabe que vendrá, entonces inicio una suave masturbación mientras voy mirando con ojos ávidos una a una tus imágenes, en un orden voyerista; te veo con tu uniforme, formal, miro la suave y pálida piel del triangulo de tu escote, deslizo por ella mi dedo sintiendo tu tibieza amada, miro tu brazo alzado, tu mano que imagino ahora pajeando mi pichula paradita, ahora veo ese pezón protuberante bajo la transparencia del body negro y lo toco con la yema de mi dedo del corazón, siento su tacto durito y edípico, después mi mirada se dedica a la imagen de tu mano sobre tu rica teta ofreciéndome su pezón para que yo lo mame, succione, muerda, chupe como un bebé incestuoso, me quedo un momento con la vista fija en tu mano tu seno tu pezoncito y mi mano masturba más y mas rápido mi pico parado, en ese momento me grabo en video para mostrarte mi homenaje onanista a estas visiones del paraíso que me has regalado, luego contemplo la fotografía de ese rico pezón solito, ese tete de mis ansias, la puntita de mi lengua asoma entre mis labios y lo toca, recorre su aureola ensalivándola y me estremezco de un goce atávico, me convierto en un bebe hambriento pegado a la teta de su madre en un instante de incestuoso placer compartido, mi mano aprieta mi pichula para que no eyacule tan pronto, y miro fascinado la imagen de tu mano mostrándome tu vellos púbicos, tu chuchita, que contemplo arrobado y muy caliente, miro tus uñas con esas estrellitas como si cada una fuera un pequeño cielo nocturno, recorro la visión entera de ese paraíso, casi alcanzo a ver tu flor del sur, veo la zanjita cerrada de tu vulva que oculta el tesoro de tu clítoris y los rosaditos y mojados labios genitales, mi lengua se pone rígida y se inserta en ese canalito sexual abriéndolo, surcándolo, saboreando sus jugos, hasta llegar el botoncito que esta erguido por los deseos y lo punza, lo lame se revuelve en el buscando tu goce de hembra, mi mano continua pajeando mi falo ya descontrolada, y llego finalmente a la imagen delicadamente obscena que me regala la visión del tu sexo más cerca, tu vulva deseada expuesta a mi calentura de potro macho, casi puedo ver tu florcita del sur, veo tu vulva tan cerca que hundo en ella mi lengua sorbiendo tu néctar, hurgando tu sexualidad, lamiendo ese surco del placer, y mi mano se acelera sobre mi pichula, y la pajea con loca desesperación, mi boca te nombra dos, tres, cuatro veces ya en éxtasis hasta que lanzo una jugosa y densa eyaculación que va escurriendo por mi mano, me lleno de un maravilloso goce sexual y mientras me voy relajando lentamente te nombro y te susurro en tu oído un dulce “te amo”, despacito para que solo tu me escuches, antes de salirme de esa ultima imagen veo la puntita de tu uñita como un breve sol que amanece en el paraíso que me has regalado.
Tu Valmont, muy en ti.